Mucho más que un agua con gas

El agua San Pellegrino es un agua mineral con gasificación natural procedente del manantial de San Pellegrino Terme, en el corazón de los Alpes. Se trata de un agua muy fina pero con mucho carácter, muy refrescante y con una larga historia.

Los beneficios minerales del manantial de San Pellegrino se conocen desde el siglo XIII, e incluso en el siglo XVI Leonardo da Vinci estudió sus excelentes propiedades. En 1748 se analizó el agua por primera vez, determinando una composición muy similar a la que sigue teniendo hoy en día. En 1839 se edificó un balneario aprovechando las aguas del manantial, convirtiéndose en un lugar de vacaciones. A finales del siglo XIX comienza a embotellarse y poco a poco comienza su distribución  a lo largo de todo el mundo. En 2005 se vendieron 500 millones de botellas de agua San Pellegrino, no en vano es el agua líder en alta gastronomía y hotelería.

Este agua mineral es muy equilibrada y con bajo contenido en sodio, lo que unido al resto de sus sales minerales como calcio y magnesio le aporta beneficios al organismo.

Largo viaje hacia la perfección
El viaje del agua mineral San Pellegrino empieza en las montañas Val Brembana, a 1.300 metros de altitud. Se trata de un largo viaje de 30 años en el que el agua adquiere las características y el sabor que la convierten en un producto único.

El agua procedente de la lluvia y el deshielo penetra cientos de metros bajo tierra hasta encontrar depósitos de caliza. A partir de ese punto, el agua circula horizontalmente y más despacio; el proceso de mineralización que caracteriza el agua San Pellegrino empieza con el contacto con las rocas.

Entonces, poco a poco el agua desciende hasta una profundidad de más de 500 m bajo el nivel del mar, donde encuentra un depósito de creta impermeable que la obliga a volver a la superficie, alcanzando el manantial de San Pellegrino Terme a 358 m de altitud.

Durante este lento proceso el agua se mantiene aislada y protegida del medio exterior. Adquiere una fórmula mineralógica estable que no varía ni con las estaciones ni con el medio externo.

Desde el momento en el que el agua sale a la superficie, San Pellegrino la recoge sometiéndola a inspecciones constantes desde el proceso de embotellado hasta que llega a la mesa.

Para asegurar que el agua mineral San Pellegrino se mantiene inalterada hasta su consumo, y para apreciar sus mejores características, hay que recordar tres simples reglas:

1. Hay que guardar las botellas en un ambiente fresco y ventilado, apartado de la luz solar y de aquellas substancias que podrían alterar el sabor del agua;

2. Un par de horas antes de abrir la botella, conviene refrigerarla a 8-10 °C, la temperatura ideal para poder apreciarla;

3. Para evitar que las burbujas se dispersen, es mejor usar vasos con una base amplia y un borde estrecho. Se aconseja no añadir hielo o limón para no alterar su sabor.

Un agua muy especial que acompañará perfectamente las comidas y también los vinos.

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