Panamá será hub del cannabis medicinal

El lanzamiento de Panamá como hub farmacéutico regional de la industria del cannabis será el 1 de septiembre durante el primer LATAM CANN.BIZ. En el marco de este importante momento, más de 45 especialistas locales e internacionales debatirán las mejores prácticas en los aspectos médicos, científicos, regulatorios y comerciales de las industrias del cannabis y el cáñamo.

Las diferencias entre ambas industrias y sus oportunidades serán abordadas en un panel con la participación de Ricardo Álvarez, especialista en cáñamo y sostenibilidad para pequeñas y medianas empresas y representante de la Comisionada de Agricultura del Sur de la Florida, “Nikki” Fried.  Lo acompañará Milton Burgos-Bula, de Caribbean Hemp Farms, productor y exportador de cáñamo.

“Hablar de cannabis y no hablar de cáñamo es casi imposible, estos hermanos lideran la ola verde que impulsa las agroindustrias del mundo”, manifestó Burgos-Bula. “Si bien el cáñamo y el cannabis son dos variedades de la misma planta son dos universos diferentes”.

En esto coincide Álvarez, con amplia experiencia en políticas para ambas industrias y sus regulaciones. Álvarez destaca que tanto el cannabis como el cáñamo representan una oportunidad imperdible para el sector agropecuario, pero impactan dos diferentes mundos: El primero representa beneficios para los pacientes y el segundo, para múltiples industrias.

Entre los expositores locales figuran Víctor Pérez, Presidente de la Asociación Panameña de Exportadores (Apex) y Adolfo Linares, expresidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá y exministro de Educación, quien se referirá a los Modelos comerciales para el cáñamo industrial y sus tendencias

La base de la diferencia entre ambas radica en las cantidades de cannabinoides en su composición química. Del cáñamo se obtiene materia prima de su flor, semillas, hojas y tallos para producir superalimentos, aceites, fibras, bioplásticos, biodiesel y más. Es el caso de la industria automotriz, en la cual GM recientemente comunicó que están buscando comprar 2 millones de libras de fibra de cáñamo mensuales para utilizarlo en la manufactura de todos sus automóviles nuevos.

El potencial que tienen Panamá y América Latina para el cultivo y desarrollo industrial del cáñamo puede plasmarse en tres aspectos que beneficiarían a la agroindustria: ambiente, producción y alimentación; y economía y empleo. El cáñamo aporta absorción de dióxido de carbono (CO2), materiales resistentes y sostenibles, facilidad y velocidad de cultivo, mercado y empleos.

“Lo único que le falta es una ley que permita desplegar todo su potencial en Panamá”, comentó Linares, refiriéndose al proyecto de ley 323, por el cual se promueve el desarrollo de la agroindustria del cáñamo para impulsar el sector agropecuario nacional. “Lo bueno de este proyecto de ley es que busca impulsar no solamente el cultivo local, sino que va ser un producto que no solo será cosechado, sino procesado en Panamá, darle valor agregado y exportarlo”, agregó.

El proyecto de ley 323 cuenta con el apoyo del sector agropecuario, de la Presidencia de la República, del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), de la Asamblea Nacional y los gremios del sector privado.

El cáñamo tiene la capacidad de generar 17 plazas de empleo por cada hectárea cultivada, según el Centro de Investigación Económica y Social de Colombia. El espectro de estos empleos abarca desde cultivar hasta la venta de productos derivados de cáñamo que implica conocimientos de mercadeo. Se proyecta que el mercado mundial de cáñamo industrial crecerá de US$4,6 mil millones en 2019 a US$26,6 mil millones en 2025, registrando una tasa compuesta anual del 34%.

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