Los secretos tras las piedras preciosas

Las piedras preciosas son regalos que la naturaleza nos ofrece, habiendo sido creadas durante millones de años, kilómetros hacia el interior de la Tierra, a temperaturas y presiones extremas que finalmente emergieron a la superficie.

Son minerales que pueden clasificarse en orgánicas o inorgánicas en función de si han sido generadas por seres vivos, como puede ser el caso del coral o de las perlas; o de si han sido creadas a través de diversos procesos de cristalización como es el caso de minerales como es el caso del corindón, el berilio, el crisoberilo…

Estas piedras preciosas de color, presentes en todos los colores que el ojo humano puede detectar, han formado parte de la historia y de las creencias de las civilizaciones, otorgándolas atributos sobrenaturales y asociándolas con significados como el poder, la esperanza o la eabiduría, como ocurrió con el rubí, la esmeralda y el zafiro respectivamente.

Pero estas piedras no las encontramos en las minas de manera tan espectacular como las vemos en las joyas. El camino que recorren las piedras de color antes de ser engastadas en las joyas es largo y, en la mayoría de los casos, de lo más internacional. Con minas en zonas como el Sudeste asiático, Canadá, Brasil, Colombia, Zambia, Sri Lanka, Madagascar…, con centros de corte en la India y en Israel, y con ferias y mercados en internacionales como la de Hong Kong, las piedras se descubren en bruto, y son cortadas o talladas y pulidas hasta lograr un resultado tan mágico como vemos en los escaparates de las joyerías. La cadena de valor es muy amplia, por lo que los costes también ascienden a lo largo que la piedra avanza de unas manos a otras.

Existen diferentes tonos y saturaciones en función de diferentes factores, y en especial, en función del origen. Por ejemplo, en Zambia, las Esmeraldas tienen un tono verde más oscuro e intenso que las que proceden de Brasil o Colombia. Y en Colombia, más oscuras que las de Brasil. Es por esto por lo que la variedad de piedras que existen en el mercado es increíblemente amplia. No hay más que ver las ferias internacionales donde se comercializan. Pabellones y pabellones llenos de piedras de colores, donde ninguna es igual a la otra. Todas son únicas e irrepetibles.

Siempre que las piedras sean naturales (no sintéticas, que son las que crea el hombre en el laboratorio con los mismos elementos químicos), nunca habrá dos iguales. De hecho, es muy común ver inclusiones o impurezas en el interior de las piedras preciosas. Esto será un indicador de que enormes posibilidades de que la piedra sea natural. Una piedra natural, mucho más escasa y especial, siempre será más cara que una piedra creada en laboratorio, que puede ser creada en cuestión de horas (no en durante millones de años) y pueden ser mucho más abundantes que las que la naturaleza ha decidido ofrecernos.

A la hora de valorar una piedra de color, lo hacemos de la misma manera en la que valoramos un diamante, es decir, analizando cuatro factores clave al mismo tiempo. Esto es muy importante. Tienen que ser todos al mismo tiempo. De nada sirve conocer que la piedra tiene 2 Cts. (quilates o carats), si resulta que los otros tres factores tienen una valoración negativa. Estos factores son: la pureza de la piedra, el color, la talla y el peso.

Descubre más en este artículo, donde se profundiza más sobre cómo valorar piedras preciosas de color y se explica la diferencia entre la especie mineral y la variedad.

Javier Fernández Gómez
Gemólogo

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